jueves, 22 de octubre de 2009

las cosas que se v a n

en 11:55
Es como cuando vas caminando mirando el río y avanzás nadando entre la gente que lo da por hecho. Como ese hombre, vestido con ropa de jogging, que lo supone inmutable a pesar de la música de las islas y de la tierra que vuela desquiciadamente antes de la tormenta. La memoria de lo que no desaparecerá con el tiempo lo pone de espaldas atajando el viento con la nuca y le estaciona los ojos en los edificios con expensas caras.
No creés que eso esté bien. Pero te distraés con otra cosa, un perro por ejemplo, o la parejita que se besa, o el puesto de maíces inflados.
Volvés a mirar el río y lo notás profundo. Unos 3 metros debajo de tus pies con una melodía de fondo. Podría ser esa que cantabas esta mañana, la de Aristimuño, “no sos tan gris, es que todo se volvió gris”.
Te sentís algo extraña, como si el pasto no fuera pasto y naufragás más allá, cerca de las escalinatas. Descendés dentro de vos y llegás al túnel donde las radios de los autos pierden la señal y todo es, en definitiva, un túnel con autos rodando adentro.
Sí. Un túnel con autos rodando adentro.
Y vos girás con ellos así, sobre tu mismo eje. Un esqueleto con convulsiones y cierta tranquilidad que te da estar cerca del precipicio, donde las cosas se desmoronan hacia el río: las bicicletas, los 300 escalones, los canteros, la gente con zapatillas blancas, los animales (los pájaros también), los bebés dentro de los cochecitos, las madres corriendo tras de ellos, los padres ausentes, las reposeras, los tatuajes, todos los lunares de la espalda, las mentiras y un prendedor de fantasía.
Ah! Y vos.
Arrastrada con todo eso, como en una bola de nieve pero que no es de nieve.
Muriéndote de risa, sabiendo que no sabés nadar.
Y pensando que ya no vas a volver a la ciudad, ni a tu departamento, ni a los taxis, ni a esa calle.
Ésa.
Desde donde él venia a verte.

8 comentarios

S on 23 de octubre de 2009, 16:17 dijo...

sabías que hay una película que se llama "The Royal Tenenbaums" me hizo acordar a este blog porque no se escribir el nombre de Tenembaum, sí.

Albertina on 23 de octubre de 2009, 16:34 dijo...

jajaj, si. es una muy buena película. Mucha gente escribe Tenembaum con n al final.
Pero sé que tampoco es un blog con nombre fácil. No le he hecho justicia a mi profesión de comunicadora. Nombre corto y fácil es lo mejor para ponerle a un blog.
Saludos, Sebas.

daniel rico on 24 de octubre de 2009, 5:38 dijo...

La escena de la escalera me recordo al ACORAZADO POTEMKIN ¡cuanto derrumbe che!, y en el momneto menos oportuno, es el problema con las mareas humanas o los aluviones zoologicos.

saludos !!

Albertina on 24 de octubre de 2009, 13:33 dijo...

jajajaj, de todas maneras en el texto no aparece lo inoportuno... o si?
besos!

daniel rico on 26 de octubre de 2009, 4:22 dijo...

No, en el texto, yo hablaba en general...

Beso!

Anónimo dijo...

Me hiciste acordar cuando despues de tanto esfuerzo y tiempo rendi mal una materia , esa sensacion que sentis y no sentis ,estresada y de que no sabes si llegar o no llegar a tu casa , que queres retomar ese tiempo perdido y caminas entre la gente y pensas que tener que retomar al otro dia los estudios y ya no queres volver a ver mas nada . Y ves a la gente con tantas interpretaciones que pasan aceleradas que no sabes cual es el significado concreto . Muy bueno el blog ....y me gustaron mucho ...las sensaciones que se sienten

Albertina on 27 de octubre de 2009, 9:07 dijo...

Mirá vos anónima lo que te disparó el texto!
Supongo que hay algo de eso en la caminata sobre el rio y en el derrumbe. Esa sensación de lo que no puede ser. De lo que dejamos caer. Y entonces uno ya no quiere volver a casa.
Al menos, no de la misma manera.
Bienvenida y gracias por rondar este precipicio virtual.
besos.

La Luna on 22 de noviembre de 2009, 6:27 dijo...

¿Un aleph en el Parque España?

Salut.

 

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