POR QUÉ NO ZLOTOGWIAZDA?

- No nos gusta su pelo.

POR QUÉ NO ZLOTOGWIAZDA?

- Es muy difícil pronunciar su apellido.

POR QUÉ NO ZLOTOGWIAZDA?

- Es mucho más difícil escribirlo y para una dirección de blog es complicadísimo. O sea, es anti popular.

POR QUÉ NO ZLOTOGWIAZDA?

- Físicamente, Tenembaum lo tira a la mierda.

martes 24 de noviembre de 2009

viene al caso

en 11:09 4 comentarios
Luna rescató la imagen de la muerte que está en el último párrafo del post que escribí sobre la guerra y las batallas perdidas.
Entonces recordé este video que relata a "le petite mort", la pequeña muerte.
Increíble lo que se puede hacer con las palabras y cómo se puede jugar gráficamente para decir algo acerca de lo que no puede nombrarse.
Para mi es un video impecable, lástima la voz en off (resulta molesta en algunos pasajes)

Vale la pena verlo:

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domingo 22 de noviembre de 2009

la guerra: la versión de las batallas perdidas

en 14:54 4 comentarios


- Capuchino entonces?

- Sí, capuchino.

Miro hacia la calle y recuerdo lo que me contaron la noche anterior sobre una mujer de 33 años que había enfermado de cáncer. Hubo que abrirla y extirparla. Imaginé una mujer sin útero en la ciudad de las avenidas diagonales, negándose a entrar a las farmacias y subirse a las balanzas. Cuanto pesa una mujer sin útero?
Un año más tarde le detectaron un nuevo tumor. Su aspecto había desmejorado notablemente en agosto. Decidió mudarse cuando ya no pudo subir las escaleras. Ella hablaba del dolor señalando el abdomen en cada escalón. Y decía que no le importaba quedarse a dormir en el palier del segundo piso.
Ya en primavera, le aplicaban morfina en la habitación Nº 36. Por las noches la acompañaba una amiga que le leía algunos diálogos de novelas de Marguerite Duras o diarios de Anaïs Nin.
El cuerpo de la enferma se retorcía cuando los efectos de los calmantes la abandonaban como a una esposa con aros grandes. Generalmente de madrugada.
La moza me trae el capuchino y me ofrece edulcorante y azúcar sin obligarme a decidirme por uno o por otro. Lo agradezco.
El hospital, me dijo la mujer que me lo contó, el hospital estaba cerca de un parque de diversiones y tenía una gran playa de estacionamiento.
Era sabido que muchos la usaban para matar dos pájaros de un tiro: ir a visitar a un pariente y subirse a la montaña rusa.
Finalmente, en noviembre, la amiga de la mujer enferma sintió el olor de todo lo que ella tenía envenenado. Luego dijo que la muerte le llevó las pupilas hacia atrás y que la hizo suspirar. Que eso lo había visto antes en ella, cuando se había enamorado.

- Necesita algo más?
- No. Así está bien, gracias.

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sábado 21 de noviembre de 2009

Más de la guerra, luego de rendirse.

en 23:07 0 comentarios
Y entonces llueve. Y cuando llueve me gusta ir a un bar de grandes ventanales y que la moza llegue rápido y sea simpática y me recomiende el capuchino de la casa.
Y cuando le pida el capuchino, ella sonría de una manera rara, como si antes de entrar al trabajo hubiera dejado atrás sus problemas y de pronto ya no pudiera hacerlo. Y me los muestre uno por uno, con las contracciones naturales del dolor puesto en los ojos. Que los aplaste, como una oriental. Como cuando alguien, en medio de la guerra, se cubre la vista y espera la explosión de todas las cosas.
Y pierde el conocimiento.

- Capuchino entonces?
- Sí, capuchino.


Esta historia continúa en este post
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viernes 20 de noviembre de 2009

cómo limpiar tu casa en medio de la guerra

en 17:52 5 comentarios


Esta mañana discutí con mi analista. Que el deseo me apremia y que el diván ya es incómodo. Que la vida, que los restos. Que rota así, como recién caída, el mundo tiene otra perspectiva. Que las ruinas vienen después de las guerras.
Y que me voy a comprar un trapo de piso blanco.
Para limpiar mi casa.
Para rendirme.
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miércoles 11 de noviembre de 2009

Treinta y cinco

en 11:16 12 comentarios

- A la noche recibí el mensaje de mi amiga, la que manda el mensaje de feliz cumple a las 00:01 am. Después me pregunta adelante de todos ¿quién te saludó primero hoy?

- La misma amiga me escribe un mensaje en el facebook.

- Saludan mi prima, mi primo, los otros amigos que uno no ve nunca pero que se acuerdan temprano.


Ya en la oficina, con la torta en la mano. La recepcionista me da un beso, me dice feliz cumpleaños y me tira la noticia: "Se murió la mamá de Lucha".

- Cuando? le pregunto.

- Hoy, a las 6 de la mañana.

Lucha Lucha Lucha. Es mi amiga. Además de mi compañera, es mi amiga. Yo ahí, con la torta en la mano para compartir con los de la oficina. Un escenario patético. "La vida sigue", me dice la recepcionista.

- Sigue? para donde?
Pienso en F. La muerte y F. Y ahora Lucha, llorando.

- Bueno, voy a cortar la torta, te bajo un pedazo después.

Llego a la cocina. Corto la torta. Le llevo un pedazo a las chicas de "Contratos". Lorena O. estaba atendiendo a un cliente. Le pregunta el apellido y el tipo le dice: "Caramuto". Yo largué la carcajada. Lorena se puso colorada.

-Caramuto? el de la casa de velorios? la cochería?

- Sí, el mismo.

- Matame - le dije.

Lorena O. se toca la teta izquierda y dice: "Es mucha casualidaaaaad".
Yo con el plato de torta me siento de nuevo una estúpida y ahora sí que no sé por qué.

Empuño el plato hacia Caramuto.

- Querés torta? Hoy es mi cumple.

Caramuto agarra el pedazo más grande y me sonríe. Y yo lo miro y le digo mentalmente "me sonreís porque sabés que me voy a morir".

Son las 10 de la mañana y siento que ya pasaron muchas cosas. Mis compañeros ya me hicieron el chiste de la vela. Entre todos me abrazaron y me decían: "Soplá ésta". "No, mejor ésta". Y a mi me da mucha risa el chiste, para qué les voy a mentir.
...

Lucha...

Supongo que ella es, de alguna manera, la parte de la historia que nadie cuenta en días como éste. Los cumpleaños también son así. El mundo funciona asi. Un bungee jumping de ánimos esquivando los autos. Un velorio. Un cumpleaños. Estudiantes de medicina disfrazados. Una mujer con vestido floreado. Una compañero que me dice "abuela qué dice? (ese chiste no me gusta, para qué les voy a mentir). Una amiga que me pone en el facebook que ojalá que se agote el helado de sambayón. Y mi cuñada que recuerda un texto mio que dice asi:

Y entonces supe que no quiero pasar esta vida sola. Que el tipo de soledad que poseo no es la que deseo.
Además de eso, también imaginé otra cosa; a Simón riéndose a carcajadas y yo preguntándole “¿De que te reís?” y él contestando: “No sé, me dieron ganas de reírme”.
Y yo comprendiendo eso y riéndome con él.
O algo parecido.

Y entonces ella pone abajo:

Tia: Ya nos estamos riendo. Sabelo.
FELIZ CUMPLE!!
TE QUEREMOS.
Simón

Lloré. LLoré como una hija de puta.
Qué bueno que Simón se ria.
Qué bueno.
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domingo 8 de noviembre de 2009

Pero en serio lorena, para vos qué es el amor?

en 11:30 8 comentarios

Habíamos caminado media hora hacia una derrota segura. Mi amiga y yo teníamos que jugar un partido de voley contra un rival difícil. Nuestro equipo estaba penúltimo en la tabla. Hasta el momento, ganamos solamente 3 partidos de 30. En 25 de ellos la derrota había sido muy poco digna. En un set perdimos 25-5; y los 5 puntos que estaban en el tablero a nuestro favor habían sido 5 errores del equipo contrario. Creo que ese día fue la primera vez que nos miramos con desconfianza. Evaluamos seriamente si teníamos que seguir jugando. Una de las jugadoras decidió que seguiría por sus hijos, yo seguí para no engordar, mi amiga porque el grupo funciona muy bien en las prácticas, y así nos fuimos quedando.
Durante la media hora de la caminata mi amiga me contó sobre el tipo que conoció. Que besaba bien. Que le dijo que él tenía ganas de conocerla y tener algo “serio” si “pintaba”. Que no sabía qué ponerse para esa misma noche. Que no podía creer que las cosas estuvieran funcionando. Que “pará que me parece que tengo una piedrita en la zapatilla”. Que vos en qué andas, tan linda que sos.
Yo estaba escuchándola con el sol de las 3 de la tarde y me sentía feliz de hacerlo. Me gustaba el entusiasmo que le ponía a las cosas. La manera de inflarlas y que eso no sea un problema.
Le aconsejé seriamente que se ponga zapatos altos, que estilizan. También le di mi opinión de todo lo que me contó. Que la cosa se escuchaba muy bien. Que qué bueno que el tipo se quisiera poner las pilas. Y le dije esa frase que odio tanto, porque es una verdadera mierda, pero te sale, te sale porque vos sabés que es lo que en ese momento se quiere escuchar, porque uno de tanto correr también quiere detenerse y quedarse ahí, no importa cuánto; entonces le dije: “viste?, todo llega”. Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy me odié cuando terminé de decir eso. Pero ella sonrió. Me miró y sonrió.
Debatimos si había que hacer de todo la primera noche que te acostás. Si una se entrega a medias o no. Las dos hicimos un gesto como diciendo: este tema es una boludez. Y nos cagamos de risa.
Llegamos a la contienda deportiva. Otra vez perdimos. Pero habíamos batallado y eso hacía que nos sintiéramos muy bien. Algo así como un médico al que se le muere el paciente después de haber hecho todo lo que había que hacer.
Entonces las guerreras se retiraron del campo de batalla, saludando al rival y yéndose a bañar para la cita. Mi amiga estaba exultante. Y yo respiraba eso de ella.
Le deseé suerte mientras me compraba una bolsita de chipás para merendar. Nos despedimos con un beso y entonces me preparé un té en el cuarto piso.
Y pensé otra vez en el amor. En las veces que me enamoré. En lo precaria que soy en esas cuestiones. En lo que deseo. En cómo un hombre y una mujer pueden encontrarse.
Si me preguntaran a mí, si me pondrían encima un signo de interrogación sobre cómo dimensiono yo esas cosas, sobre qué pienso acerca de qué es el amor, tal vez ensayaría algunas afirmaciones, pero no hablaría de coincidir.
Mi amiga decía que él no es homofóbico y que eso le parecía bien, “que no discrimine es importante”.
También le gustó cuando la puso de espaldas contra la pared y le echó la cabeza hacia atrás arrancándole el pelo y mordiéndole el cuello.
Pienso en imágenes cuando hablo de amor. Eso de los cuerpos, encajando. Eso de moverse uno adentro del otro. De bailar con cierto ritmo. De decir cosas que no vas a cumplir. De pensar en verse de nuevo. De gritar en el orgasmo.
Dos personas desnudas en una cama, quedándose dormidos.
Y el domingo, poniéndose en la persiana. Y el diálogo de una película:

Él: es la parte mas feliz del día: cuando te llevo.

Ella: es la parte mas triste del día: cuando me llevas.
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domingo 1 de noviembre de 2009

Un clavo saca otro clavo

en 14:46 7 comentarios
A través de Twitter llegué a un blog que terminó en mis marcadores del Mozilla. Mozilla debería poner FAVORITOS. Es muy acertado el término. Bueno... la cosa es que la autora habla de la estupidez de la frase "un clavo saca otro clavo".

PERO... ALGUIEN SE TOMÓ EL TRABAJO DE HABLAR DE HISTORIA Y EXPERIENCIAS. Y MIREN LO QUE DICE AL RESPECTO:


"Parece que ninguno de vosotros habéis clavado un clavo en la vida.
Yo si y confirmo lo cierto de la frase. Me explico.
Esta frase proviene de las prácticas de los antiguos artesanos ebanistas, ya en extinción, los que manipulaban maderas nobles y delicadas (como la del ébano, de ahí su nombre) construyendo joyas mobiliarias. Si alguna vez intentáis recuperar un viejo mueble o un tablón de madera noble… como puede ser la de un antiguo durmiente de vía férrea, en el proceso, a veces, aparecen viejos y oxidados clavos sin cabeza o puntas, que no pueden extraerse de otro modo, sin correr riesgo de deteriorar la superficie, más que continuar clavándolos hasta que atraviesan el tablón por el lado contrario. Después se tapa el agujero restante, con masilla de la misma madera y listo, como si nunca hubiera existido el férreo elemento. Este proceso generalmente se efectúa con otro clavo nuevo de similares características con el que se empuja al viejo clavo, sin dañar la madera. UN CLAVO SACA A OTRO CLAVO."



Y AGREGA...


"Con las desgracias que se clavan en nuestro tejido emotivo, también puede emplearse la misma técnica, aunque es más dificil encontrar elementos de presión con característas similares a las incrustadas que consigan efectuar la extracción limpiamente".



IMPECABLE...
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sábado 31 de octubre de 2009

me encantó esta película

en 13:31 0 comentarios
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viernes 30 de octubre de 2009

al margen de todas las cosas

en 10:17 14 comentarios
Como estuve diciendo por ahí, llegó la hora del libro. En unos días voy a cumplir 35 años y me parece un tiempo prudente para hacerlo nacer.
Es muy raro lo que pasa cuando uno decide algo así, porque en mi caso se convierte en la posibilidad de despojarme de lo que más amo.
Durante mucho tiempo mi escritura tenía dos pasos: el primero escribir, el segundo gustar.
Ahora, cuando ya sé que no seré Borges, ni Bolaño, ni Sontag, ni Lispector o Lessing; ya no hay segundas partes.
Esta vez pienso mostrar a quien quiera ver, lo que no tengo. Empecé haciendo eso en este blog, pero el proyecto de un libro se me hace distinto. Tal vez por la posibilidad de que por fin se materialice en un objeto destinado a no tener dueño.

Voy a seguir colgando cosas acá, de otros, y también algunas cosas que vaya saliéndose de los márgenes del libro.
Pero de ahora en más estaré ocupada en parir entre tapas de cartón.

Cuando el libro esté listo, habrá varias sorpresas para ustedes. Principalmente para los que ingresen en este blog. Estoy decidida a que mis conocimientos en comunicación y marketing se noten en este proyecto. Como comunicadora sé que no hay métodos infalibles, pero me voy a divertir mucho difundiendo mi obra (que ya no será mia una vez que circule).


Gracias a todos los que pasan por acá. Conocí gente maravillosa a la que seguiré en sus respectivos blogs.
Gracias especialmente a Luna, Thomas, Javier y Daniel, personas que no conozco personalmente pero a los que me siento vinculada por distintas razones.
Y a los amigos. A los viejos y a los nuevos.
De los que vendrán, me ocuparé luego.

Lorena Aguado.
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lunes 26 de octubre de 2009

eu te amo, te amo, te amo

en 11:17 0 comentarios
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jueves 22 de octubre de 2009

las cosas que se v a n

en 11:55 8 comentarios
Es como cuando vas caminando mirando el río y avanzás nadando entre la gente que lo da por hecho. Como ese hombre, vestido con ropa de jogging, que lo supone inmutable a pesar de la música de las islas y de la tierra que vuela desquiciadamente antes de la tormenta. La memoria de lo que no desaparecerá con el tiempo lo pone de espaldas atajando el viento con la nuca y le estaciona los ojos en los edificios con expensas caras.
No creés que eso esté bien. Pero te distraés con otra cosa, un perro por ejemplo, o la parejita que se besa, o el puesto de maíces inflados.
Volvés a mirar el río y lo notás profundo. Unos 3 metros debajo de tus pies con una melodía de fondo. Podría ser esa que cantabas esta mañana, la de Aristimuño, “no sos tan gris, es que todo se volvió gris”.
Te sentís algo extraña, como si el pasto no fuera pasto y naufragás más allá, cerca de las escalinatas. Descendés dentro de vos y llegás al túnel donde las radios de los autos pierden la señal y todo es, en definitiva, un túnel con autos rodando adentro.
Sí. Un túnel con autos rodando adentro.
Y vos girás con ellos así, sobre tu mismo eje. Un esqueleto con convulsiones y cierta tranquilidad que te da estar cerca del precipicio, donde las cosas se desmoronan hacia el río: las bicicletas, los 300 escalones, los canteros, la gente con zapatillas blancas, los animales (los pájaros también), los bebés dentro de los cochecitos, las madres corriendo tras de ellos, los padres ausentes, las reposeras, los tatuajes, todos los lunares de la espalda, las mentiras y un prendedor de fantasía.
Ah! Y vos.
Arrastrada con todo eso, como en una bola de nieve pero que no es de nieve.
Muriéndote de risa, sabiendo que no sabés nadar.
Y pensando que ya no vas a volver a la ciudad, ni a tu departamento, ni a los taxis, ni a esa calle.
Ésa.
Desde donde él venia a verte.
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jueves 15 de octubre de 2009

Arvejas Corrompidas

en 11:15 5 comentarios
Y nosotros que renegábamos de Poldy Bird
nos fuimos a vivir al país de la nostalgia.
Nosotros que nos reíamos con un indeclinable
qué me importa, que se vayan a la mierda
mientras vaciábamos los ojos a las viejas de al
lado
y nos placía tanto Artaud
y la nueva poesía
y un día descubrimos un Ginsberg hecho pelota
en tres líneas
y nos hartamos de Pink Royd, de Musk,
de Mary, de Mafalda
y el ridículo de escribir poemas en el subte
en un cuaderno re contra manoseado
que hasta el baño nos seguía
y la posibilidad de mezclarlo todo
y leerlo a los amigos que indefectiblemente
dirían
qué bárbaro, genial,
algo así como
"arvejas corrompidas por el sudor de viejos
equinoccios",
que sí sabe fascinante
y sólo arrancándonos la cáscara de los ojos
como el contact imitación madera,
la realidad aparecería tal cual es,
imitada,
como nos cagábamos de risa
con los glúteos aprisionados en jean americano y
esas cosas,
y exabruptos de funcionarios populares
y veleidades
y hay que fundar un nuevo país, otro país,
poesía a las masas,
ofrecer nuevas alternativas válidas,
destrozar viejos mitos y torinos oficiales,
editar una revista auténticamente joven,
¿quién no tiene el corazón y la bragueta abierta
a los dieciocho años?
Y nosotros
que no estuvimos en Atlanta
ni en Congreso
aquella noche
sino en un carísimo hotel
lamiéndonos el sexo
para desayunar luego tostadas con manteca
y hablar de la posición de signos
y levantar la mano, saludarte
y dejar que corran libremente las lágrimas.
La mañana de Ezeiza es fría y húmeda
y yo no me seco las mejillas
porque quiero hacer facha delante de tu
ausencia y
me dices no llores mi amor y
te digo no te hagás problemas vos y
como si Favio nos estuviera filmando y
nos hiciera señas
desde algún rinconcito.
Ahora levantate el cuello del abrigo,
andate,
andate por favor
que cortan, tirame un beso,
que cortan.

Por Horacio Sacco (Publicado en la revista Expreso Imaginario Nº 54. Enero del '81)
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