Como estuve diciendo por ahí, llegó la hora del libro. En unos días voy a cumplir 35 años y me parece un tiempo prudente para hacerlo nacer.
Es muy raro lo que pasa cuando uno decide algo así, porque en mi caso se convierte en la posibilidad de despojarme de lo que más amo.
Durante mucho tiempo mi escritura tenía dos pasos: el primero escribir, el segundo gustar.
Ahora, cuando ya sé que no seré Borges, ni Bolaño, ni Sontag, ni Lispector o Lessing; ya no hay segundas partes.
Esta vez pienso mostrar a quien quiera ver, lo que no tengo. Empecé haciendo eso en este blog, pero el proyecto de un libro se me hace distinto. Tal vez por la posibilidad de que por fin se materialice en un objeto destinado a no tener dueño.
Voy a seguir colgando cosas acá, de otros, y también algunas cosas que vaya saliéndose de los márgenes del libro.
Pero de ahora en más estaré ocupada en parir entre tapas de cartón.
Cuando el libro esté listo, habrá varias sorpresas para ustedes. Principalmente para los que ingresen en este blog. Estoy decidida a que mis conocimientos en comunicación y marketing se noten en este proyecto. Como comunicadora sé que no hay métodos infalibles, pero me voy a divertir mucho difundiendo mi obra (que ya no será mia una vez que circule).
Gracias a todos los que pasan por acá. Conocí gente maravillosa a la que seguiré en sus respectivos blogs.
Gracias especialmente a Luna, Thomas, Javier y Daniel, personas que no conozco personalmente pero a los que me siento vinculada por distintas razones.
Y a los amigos. A los viejos y a los nuevos.
De los que vendrán, me ocuparé luego.
Lorena Aguado.
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